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martes, 6 de julio de 2021

"Le soleil" ("El sol") de Charles Baudelaire


Le soleil

Le long du vieux faubourg, où pendent aux masures

Les persiennes, abri des secrètes luxures,

Quand le soleil cruel frappe à traits redoublés

Sur la ville et les champs, sur les toits et les blés,

Je vais m’exercer seul à ma fantasque escrime,

Flairant dans tous les coins les hasards de la rime,

Trébuchant sur les mots comme sur les pavés,

Heurtant parfois des vers depuis longtemps rêvés.


Ce père nourricier, ennemi des chloroses,

Éveille dans les champs les vers comme les roses;

Il fait s’évaporer les soucis vers le ciel,

Et remplit les cerveaux et les ruches de miel.

C’est lui qui rajeunit les porteurs de béquilles

Et les rend gais et doux comme des jeunes filles,

Et commande aux moissons de croître et de mûrir

Dans le coeur immortel qui toujours veut fleurir!


Quand, ainsi qu’un poëte, il descend dans les villes,

Il ennoblit le sort des choses les plus viles,

Et s’introduit en roi, sans bruit et sans valets,

Dans tous les hôpitaux et dans tous les palais.

Extraído de "Oeuvres complètes de Charles Baudelaire", Paris : Éditions de la Nouvelle revue française, 1918 | Traducción de Rodrigo Arriagada Zubieta | Buenos Aires Poetry, 2020. 

 

El sol

A lo largo de los suburbios, donde penden las chozas,

las persianas, refugio de lujurias secretas,

cuando el sol hiere redoblando sus esfuerzos

sobre la ciudad y los campos, sobre los tejados y trigales,

quisiera ejercitarme solitario en mi esgrima fantástica

husmeando en todos los rincones los azares de la rima,

tropezando sobre las sílabas como sobre los adoquines,

chocando a veces con versos hace tiempo soñados.


Ese padre nutricio, enemigo de la clorosis,

despierta en los campos los versos y las rosas;

evapora las preocupaciones hacia el cielo,

y llena los cerebros y las colmenas con miel.

Es él quien rejuvenece a los que llevan muletas

y los torna dulces y alegres como las muchachas,

y a las mieses ordena crecer y madurar

¡en el corazón inmortal que siempre espera florecer!


Entonces, cuando como un poeta, desciende a las ciudades,

ennoblece la suerte de las cosas más viles,

y penetra como rey, sin séquito ni pompa,

en todos los hospitales y en todos los palacios.

jueves, 8 de abril de 2021

Bicentenario de Charles Baudelaire (París, 1821-1867)

Foto: Étienne Carjat (Galerie contemporaine littéraire artistique British Library)

"(...) Pronto se vio que Charles Baudelaire venía a cantarle al mal, a la noche, al alcohol y las drogas, a la prostitución y al vicio sin que nadie, ni su familia, que quiso enviarlo a Calcuta en un barco mercante; ni el gobierno francés, que lo procesó tras la publicación de Las Flores del Mal; pudiera detenerle. Una personalidad literaria arrolladora, las influencias de aquellos a los que había estudiado en su función de crítico de arte contemporáneo (Edgar Allan Poe, E. T. A. Hoffman o Balzac), y esa imagen de tierno niño malo le colocarían, para siempre, en el frontispicio de la poesía universal. (...)

Por su segundo centenario conviene echar la vista atrás y comprobar qué hubiera sido de la poesía sin Baudelaire. Porque sin Baudelaire no habría, por ejemplo, Rimbaud o Verlaine. No habría, tampoco, Darío ni Juan Ramón. Seguramente algunos autores canónicos, como Eliot o Breton, se habrían quedado en la mitad. Cabe preguntarse qué hubiera sido de La bohème de Giacomo Puccini, del Naturalismo de Emile Zola o de las célebres Luces de Bohemia de Valle-Inclán. Es cierto que no pudo cambiar el mundo, si es que este precepto cursi resulta verosímil, pero sí pudo cambiar la concepción del arte. Como el albatros de su obra, resultaba majestuoso al verlo extender las alas en sus estrofas, tanto como ridículo resultaba al verlo poner las patas en el suelo de la bohemia. (...)"

Carlos Mayoral (https://theobjective.com/elsubjetivo/baudelairianos)


Retratos de Arthur Rimbaud y Charles Baudelaire en el suburbio parisiense de Chanteloup-les-Vignes, donde se rodó la película 'El odio', de Mathieu Kassovitz. (Joel Saget / Getty Images)

Charles Baudelaire (París, 1821 - 1867), poeta francés considerado como uno de los máximos exponentes del simbolismo y, a menudo, como el iniciador de la poesía moderna

Primera edición de Les fleurs du mal con anotaciones del autor.

El 30 de diciembre de 1856, Baudelaire había vendido al editor Poulet-Malassis un conjunto de poemas, trabajados minuciosamente durante ocho años, bajo el título de Las flores del mal, que constituyó su principal obra y marcó un hito en la poesía francesa. El poemario se presentó el 25 de junio de 1857 y provocó escándalo entre algunos críticos.


Gustave Bourdin, en la edición de Le Figaro del 5 de julio, lo consideró un libro "lleno de monstruosidades", y once días después la justicia ordenó el secuestro de la edición y el proceso al autor y al editor, quienes el 20 de agosto comparecieron ante la Sala Sexta del Tribunal del Sena bajo el cargo de «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres». Sin embargo, ni la orden de suprimir seis de los poemas del volumen ni la multa de trescientos francos que le fue impuesta impidieron la reedición de la obra en 1861. 

OBSESSION 

Grands bois, vous m'effrayez comme des cathédrales;
Vous hurlez comme l'orgue; et dans nos coeurs maudits,
Chambres d'éternel deuil où vibrent de vieux râles,
Répondent les échos de vos De profundis.

Je te hais, Océan! tes bonds et tes tumultes,
Mon esprit les retrouve en lui; ce rire amer
De l'homme vaincu, plein de sanglots et d'insultes,
Je l'entends dans le rire énorme de la mer

Comme tu me plairais, ô nuit! sans ces étoiles
Dont la lumière parle un langage connu!
Car je cherche le vide, et le noir, et le nu!

Mais les ténèbres sont elles-mêmes des toiles
Où vivent, jaillissant de mon oeil par milliers,
Des êtres disparus aux regards familiers.



OBSESIÓN

Vosotros, altos bosques, me amedrentáis como catedrales;
aulláis igual que el órgano; y en nuestros corazones malditos,
cámaras de duelo eterno donde resuenan antiguos estertores,
se repiten los ecos de vuestros De profundis.

¡Océano, te odio! Tus brincos y tumultos
los encuentra mi espíritu en sí; la risa amarga
del hombre derrotado, llena de sollozos y de insultos,
yo la escucho en la risa tremenda de la mar.

¡Cómo me gustarías, oh noche, sin esas estrellas
cuya luz habla un lenguaje consabido!
¡Pues yo busco el vacío, y lo negro, y lo desnudo!

Pero las tinieblas son también ellas lienzos
donde viven, brotando de mis ojos a miles,
seres desaparecidos de miradas familiares.

Estudio en acuarela para 'La amante de Baudelaire', de Édouard Manet. (Kunsthalle Bremen) 

sábado, 11 de abril de 2020

"Hymne à la beauté" ("Himno a la belleza") de Charles Baudelaire (1867)

Armand Rassenfosse (1862-1934), Baudelaire et sa muse, 1920• Crédits : Collection privée, Bruxelles
Dedicado a Jeanne Duval, la amante de Charles Baudelaire, este poema  reúne todos los temas baudelairianos por excelencia: la belleza, el embrujo, el abismo y el ideal, lo bello y lo horrible, el tiempo aprovechado en el momento.
Clica en el siguiente enlace para escuchar el poema interpretado por Thierry Hancisse, de la Comédie-Française:  


HYMNE À LA BEAUTÉ

Viens-tu du ciel profond ou sors-tu de l'abîme,
Ô Beauté ! ton regard, infernal et divin,
Verse confusément le bienfait et le crime,
Et l'on peut pour cela te comparer au vin.

Tu contiens dans ton œil le couchant et l'aurore ;
Tu répands des parfums comme un soir orageux ;
Tes baisers sont un philtre et ta bouche une amphore
Qui font le héros lâche et l'enfant courageux.

Sors-tu du gouffre noir ou descends-tu des astres ?
Le Destin charmé suit tes jupons comme un chien ;
Tu sèmes au hasard la joie et les désastres,
Et tu gouvernes tout et ne réponds de rien.

Tu marches sur des morts, Beauté, dont tu te moques ;
De tes bijoux l'Horreur n'est pas le moins charmant,
Et le Meurtre, parmi tes plus chères breloques,
Sur ton ventre orgueilleux danse amoureusement.

L'éphémère ébloui vole vers toi, chandelle,
Crépite, flambe et dit : Bénissons ce flambeau !
L'amoureux pantelant incliné sur sa belle
A l'air d'un moribond caressant son tombeau.

Que tu viennes du ciel ou de l'enfer, qu'importe,
Ô Beauté ! monstre énorme, effrayant, ingénu !
Si ton oeil, ton souris, ton pied, m'ouvrent la porte
D'un Infini que j'aime et n'ai jamais connu ?

De Satan ou de Dieu, qu'importe ? Ange ou Sirène,
Qu'importe, si tu rends, - fée aux yeux de velours,
Rythme, parfum, lueur, ô mon unique reine ! -
L'univers moins hideux et les instants moins lourds ?

"Hymne à la beauté", recogido en "Les Fleurs du mal", de Charles Baudelaire (1867).


HIMNO A LA BELLEZA

¿Vienes del cielo profundo o sales del abismo?
¡Oh, belleza! Tu mirada, infernal y divina,
Confunde beneficio y crimen,
Y por eso se te puede comparar con el vino.

Tienes en tu ojo el escenario y el amanecer;
Te unges como en una noche de tormenta;
Tus besos son una poción y tu boca un ánfora...
que hacen al héroe cobarde y al niño valiente.

Estás pisando gente muerta, Belleza, de la que te burlas;
De sus joyas, el horror no es la menos encantadora,
Y el asesinato, entre sus encantos más queridos,
En tu orgulloso vientre baila el amor.

La efímera deslumbrante vuela hacia ti, vela,
Crepita, arde y dice: ¡Bendita sea esta antorcha!
El amante se inclina sobre su hermosa
Parece un hombre moribundo acariciando su tumba.

No importa si eres del cielo o del infierno,
¡Oh, Belleza! ¡Gran monstruo, aterrador e ingenuo!
Si tu ojo, tu ratón, tu pie, me abren la puerta...
¿De un infinito que amo y nunca he conocido?

De Satanás o de Dios, ¿a quién le importa? Ángel o Sirena,
De todos modos, si regresas, - hada de ojos aterciopelados,
Ritmo, fragancia, brillo, ¡Oh mi única reina! -
¿El universo menos horrible y los momentos menos pesados?

(Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)