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domingo, 1 de marzo de 2020

"Mujeres con voz propia", Tertulia de cultura japonesa en la Bca. del Yamaguchi

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y este año en la Biblioteca del Yamaguchi tanto la Tertulia de Cultura Japonesa (hoy lunes), cómo la de Cómic (el próximo miércoles), tienen a las mujeres como protagonistas. Tenéis más información en los blogs de ambas tertulias:

domingo, 13 de octubre de 2019

HARUKI MURAKAMI. Tertulia en la Bibiloteca Yamaguchi

foto de Biblioteca Pública Yamaguchi-Yamaguchiko Liburutegi Publikoa.

Este lunes 14 de octubre a las 7 de la tarde, arranca una nueva temporada de la Tertulia de Cultura Japonesa. Lo hacemos con un monográfico sobre Haruki Murakami. Coordinan Ana Muñoz y Jesús García Salguero. Más información en el blog de la tertulia https://dejaponayamaguchi.blogspot.com/?

sábado, 21 de septiembre de 2019

CHIYO UNO, una escritora japonesa a descubrir


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Chiyo Uno, (宇野 千代 Kawanishi 28 de noviembre de 1897 – 10 junio de 1996) fue la gran dama de las letras japonesas de su tiempo. Con 20 años se trasladó a Tokio para comenzar su carrera como escritora dentro de estilo narrativo del mo-ga, abreviatura de “modern girl”. Su vida y su obra se salieron de la norma, y es que la vida amorosa de la autora es tan digna de recordar como su propia obra. Una mujer adelantada a su tiempo, sin miedo a romper los esquemas y las normas. Tanto fue así que, desde entonces y hasta hoy en día, su obra tiene multitud de seguidores y un público fiel. Chiyo Uno escribe sobre la liberación de las mujeres, subyugadas a los caprichos de hombres necios como Kano, protagonista de su novela "Ohan".


Resultado de imagen de chiyo uno"Ohan", (publicada en Mirmanda, colección de Edicions de 1984, en catalán) es la que se considera la obra cumbre de Chiyo Uno. La historia nos narra la historia de Kano, un hombre que siete años antes abandonó a su mujer embarazada, Ohan, por una geisha, Okayo. Cuando Kano se reencuentra un verano cualquiera con Ohan por la calle un remolino de sentimientos le confunde y comienza a verse a escondidas de nuevo con la mujer a la que abandonó, a espaldas de Okayo. Kano es un desagraciado, a pesar de trabajar en una tienda, es un hombre mantenido por las ganancias de la geisha, una mujer que ha logrado amasar ciertos ahorros con años de duro trabajo y esfuerzo. Kano es holgazán, caprichoso y un poco cortito. Digamos que, como poco, no razona cuando se trata de mujeres, se guía por el instinto, y como Chiyo Uno dice a través de los pensamientos del propio Kano, es como un miserable perro.
Es un libro que plantea preguntas, que a través de una historia costumbrista nos muestra un retrato de un Japón errático. En "Ohan" el protagonista es Kano, pero el lector acabará sintiendo verdadero desprecio por este personaje. Las verdaderas protagonistas son las dos mujeres, Okayo, la geisha que está enamorada de Kano y Ohan, que ha esperado siete años para reencontrarse con él. ¿De dónde surge la dependencia de estas dos mujeres hacia un hombre que ni puede mantenerlas ni tiene estabilidad mental? La novela está llena de ternura, pues el hijo de Kano y Ohan protagoniza las escenas más bonitas y dramáticas de la historia.

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En 1935, Uno publicó la novela "Confesiones de Amor", la cual le trajo mucha fama. El libro detalla la vida de un artista y sus aventuras amorosas, así como el fracasado intento de suicidio con su amante. Uno no sólo tuvo un idilio con Seiji Togo, el artista en quien está basada novela, sino que convirtió esta historia en un libro con buenas ventas. También escribió con soltura desde la perspectiva de un hombre, lo cual le añadió atractivo a su libro.

Poco después del éxito de Confesiones de Amor, Uno editó una revista llamada Sutairu, o Estilo, la cual era la primera de su clase en Japón que se ocupaba de modas extranjeras. En términos de su propia moda, Uno también demostró su talento para diseñar kimonos.
Años más tarde, la popularidad de Uno se formalizó al ser reconocida por el Emperador y asumió el honor de ser una de las escritoras japonesas más ancianas y talentosas de Japón.




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En 1983 publicó las memorias Seguiré viviendo (Ikite Iku Watakushi), las cuales fueron ampliamente leídas y adaptadas para televisión. Uno declaró francamente que la esencia de su vida era no haber seguido las reglas de nadie más y haber hecho lo que ella siempre quiso.






domingo, 18 de agosto de 2019

SEICHO MATSUMOTO, autor de 'El expreso de Tokio'


Matsumoto en una foto de archivo.
El mejor cronista del lado oscuro del milagro japonés(*) fue Seicho Matsumoto, el fundador de la llamada Escuela social, la primera corriente netamente nipona en la Historia de Japón.

 (*) Fulgurante crecimiento económico que experimentó el país del Sol Naciente (que algunos cifran en torno al 10% del PIB anual) entre la segunda mitad de los 50 y principios de los s70 y que hizo posible que, tras salir devastado de la Segunda Guerra Mundial, Japón se convirtiera en una superpotencia en pocas décadas.

Prolífico superventas
Kiyoharu Matsumoto, verdadero nombre del escritor, nació en una familia muy humilde de Kokura, allá por 1909 y tuvo que ponerse a trabajar a los 15 años. Pese a verse forzado a abandonar los estudios a tan temprana edad, Matsumoto fue un gran autodidacta y mostró interés por la literatura proletaria de los años veinte y treinta, que denunciaba las duras condiciones laborales de la clase trabajadora, en un intento por mejorar su situación.
Matsumoto fue el responsable definitivo de la popularización del género en Japón por usarlo para denunciar la corrupción moral y política de su tiempo. Sus novelas, además, contribuyeron a elevar el nivel literario de la ficción detectivesca nipona. Las obras de Matsumoto combinaban intriga y crítica sociopolítica de forma magistral. La mayoría relataban crímenes de trama absorbente y resolución lógica y —como reportero frustrado que era— destacaban por su cuidada documentación y nivel de compromiso, criticando por igual a norteamericanos y japoneses.
Otro de sus rasgos más característicos fue la elección de sus protagonistas. Al contrario de lo que sucedía en la mayoría de novelas escritas por sus colegas, cuyos personajes solían ser superdetectives, Matsumoto optó por poner al frente de las investigaciones a policías corrientes enfrentados al sistema, mucho más humanos, mucho más veraces, realistas y dolientes.

El expreso de Tokio

Resultado de imagen de EL EXPRESO DE TOKIO MATSUMOTOEl Expreso de Tokio es un inteligentísimo sudoku criminal, tan ágil y medido como los horarios de los trenes que sustentan su argumento y que, minuciosamente investigados por el propio autor, juegan un papel decisivo en su resolución. La historia arranca con los cadáveres de una camarera y un prometedor funcionario abrazados en una playa. Todo apunta a que se trata de un doble suicidio por amor. Sin embargo, el veterano inspector Torigai y el joven subinspector Miara sospechan que detrás de sus muertes se esconde un intrincado plan para ocultar un caso de corrupción.

Aunque Matsumoto fue, tal y como hemos señalado, un autor muy prestigioso y tremendamente fecundo, a España solo nos ha llegado El Expreso de Tokio (Libros del Asteroide, 2014), una pieza de relojería literaria publicada por entregas a lo largo de 1957 y que supuso su primer gran bombazo. Un año después, la novela fue adaptada al cine y en 2007, a la pequeña pantalla con el gran Takeshi Kitano como protagonista. Otras novelas suyas han sido también llevadas al cine, siendo especialmente celebrada la adaptación de “El castillo de Arena” (1974).

El castillo de arena
Fotograma de "El castillo de arena" (1974)
De su mano, el noir nipón no solo rompió con las convenciones del género, tratando temas contemporáneos con personajes creíbles y situaciones realistas, sino que se popularizó y alcanzó la madurez literaria, logrando así el gran objetivo del autor: “Sacar la novela detectivesca de la mansión encantada”.

Extractos del artículo de Sergio Vera Valencia, coordinador del Club de novela criminal las Casas Ahorcadas.
Pincha aquí para leer su artículo completo en el Cultural de El País, 2017/02/22